Según Fotocasa, el precio medio del alquiler en España alcanzó en mayo los 14,33 €/m², un incremento mensual del 3,2 % y una subida interanual del 14,9 %, lo que supone un aumento medio de casi 150 € al mes para inquilinos de una vivienda de 80 m². Se trata de la segunda mayor subida desde 2020, indicando una tendencia continuada durante tres años.

 Regionalidades y brechas territoriales

  • Cataluña junto a Baleares lideran las subidas, cerca del 18 % anual, con precios en torno a los 20 €/m².

  • Otras regiones que pasan del 10 %: Castilla‑La Mancha (14,1 %), Madrid (13,3 %), Valencia (10 %).

Pérdida de oferta: alquileres que desaparecen

María Matos, portavoz de Fotocasa, subraya que detrás de estos incrementos hay un fuerte desequilibrio oferta-demanda, tras años en que se ha reducido el parque de alquiler (pasando pisos a venta o turismo) eleconomista.es. Además, según Idealista, los precios en junio alcanzaron un récord de 14,6 €/m², casi un 10 % más que el año anterior www.democrata.es.

Impacto social y psicológico

Este escenario no es solo económico. Según datos del Banco de España y la UE, cerca del 40 % de los inquilinos destinan más del 40 % de sus ingresos al alquiler, superando el umbral de riesgo financiero y enfermante socialmente. El esfuerzo se traduce en:

  • Tensión financiera constante

  • Retraso en la emancipación juvenil

  • Estrés o incluso decisiones de compartir piso por pura necesidad

 

¿Qué está fallando? 

  1. Oferta crónicamente limitada
    La restricción del suelo urbanizable y la burocracia para construir evitan que nuevas promociones alivien el mercado.

  2. Presión del turismo
    El salto hacia el alquiler vacacional roba stock al residencial. Elche, por ejemplo, se dispara con un 15 % de subida.

  3. Políticas insuficientes
    La Ley de Vivienda 2023 introdujo topes en zonas tensionadas, pero los inquilinos denuncian que sin estímulo constructivo o una real vivienda pública no bastan.

  4. Corto plazo sin base estructural
    Aumentar la oferta exige estrategia sostenida: suelo, incentivos y simplificación legislativa, no solo regulaciones reactivas.

Claves para el corto y medio plazo

  • Impulsar vivienda asequible, con vivienda pública y movilización del parque vacacional oiteado.

  • Desincentivar el cambio de destino de pisos (venta o turismo), por ejemplo con impuestos o incentivos fiscales.

  • Agilizar construcción responsable, simplificando licencias y conectando planeamiento con planes reales de vivienda joven o social.

  • Medidas dirigidas: ayudas a colectivos vulnerables y refuerzo de controles de desahucios y contratos vulnerables.

 

El alquiler ya no solo es inasequible; en muchas zonas es un lujo. El encarecimiento de 150 €/mes responde a tres años de subidas continuadas, oferta menguante, turismo descontrolado y una política que regula pero no construye. Si no cambia la hoja de ruta —más vivienda pública, suelo y normativa eficaz— asistiremos a más tensión, estrés y exclusión social.

Necesitamos un nuevo contrato social de la vivienda, con enfoque estructural, no solo regulatorio.